
En Mallorca se conservan todavía más de 50 torres o atalayas de defensa, algunas en muy buen estado, pero otras no tanto. En esta excursión vamos a conocer una de las mejor conservadas de la isla: Sa Torre Picada.
La torre y la finca donde se encuentra son propiedad del Consell de Mallorca desde diciembre de 2022. Podemos llegar a pie por el itinerario señalizado, pero eso no significa que el interior de la torre esté abierto a las visitas. El Consell y el Ajuntament de Sóller han acordado colaborar en su conservación y gestión; no contamos con una fecha confirmada de apertura del interior.
El recorrido está incluido entre los itinerarios familiares señalizados del Consell. Nosotros describimos la opción corta desde el carrer de Bèlgica; la ruta oficial completa empieza en el puerto e incluye el barrio de Santa Catalina.
Es accesible desde el Puerto de Sóller y es una ruta corta y sencilla, ideal para que los niños poco acostumbrados a caminar se inicien en las excursiones. La ida es cuesta arriba y, al llegar, debemos mantenerlos cerca por los acantilados del entorno. Las vistas que podemos ver a su alrededor son únicas y espectaculares.
En nuestra excursión a la Talaia de Albercutx explicamos con todo detalle para qué servían estas atalayas. Historias que están relacionadas con incursiones de piratas y corsarios. Ses Valentes Dones de Sóller forman parte del relato popular sobre la defensa de la villa frente al ataque corsario de 1561.
Otro ejemplo de torre de defensa que hemos recomendado en esta web es la Torre des Verger o de Ses Ánimes.
Sobre la Torre Picada
También llamada torre de Pedra Picada, fue terminada de construir en 1622, fecha grabada en su entrada. Es de sección circular, con un diámetro de unos 11,5 metros y una altura de unos 11–12 metros. Es una de las grandes torres de defensa de la costa mallorquina.
La torre estaba preparada para alojar a tres vigilantes y contaba con dos plantas. Una escalera de caracol permitía subir hasta la terraza, donde había un cañón. Con el tiempo tuvo otros usos: el proyecto de adaptación de 1938 preveía una habitación para el sargento, un dormitorio para la tropa y una cocina-comedor.
Durante el siglo XIX se utilizó para vigilar el contrabando y, en la Guerra Civil española, volvió a tener funciones de vigilancia de la costa y del espacio aéreo.

Ruta a la Torre Picada desde el Port de Sóller
La subida desde la zona del carrer de Bèlgica es corta: calculad unos 30–40 minutos hasta la torre, según el ritmo y las paradas. No estamos contando aquí el recorrido más largo por el barrio de Santa Catalina.
Si llegamos al Port de Sóller por el túnel de sa Mola, podemos buscar aparcamiento por los alrededores de la salida, cerca del inicio de la subida.
- La calle que nos lleva hacia el camino de la torre es el carrer de Bèlgica.
- Si salimos del túnel en la primera rotonda, podemos coger la segunda salida (Carrer de Torre Picada).
- La primera calle a la derecha es el carrer de Bèlgica.
- Podemos buscar aparcamiento en la zona de la plaça dels Reis de Mallorca o por los alrededores, respetando la señalización.
La primera parte de la ruta es por carretera asfaltada, por lo que hay que ir con precaución, aunque las veces que la hemos hecho hemos visto pocos coches. En unos 5–10 minutos llegamos al camino de sa Illeta, por donde continuaremos hacia la torre.
En el primer tramo de subida encontraremos el desvío señalizado hacia la torre. En nuestra visita había dos flechas de madera; una indicaba 0,9 km y 15 minutos hasta la Torre Picada. Es una referencia del tramo que queda desde ese punto, no del recorrido completo desde el puerto.

Ahora nos toca subir un poco más, esta parte de la excursión es muy agradable porque veremos el típico paisaje rural mallorquín y algunas casas empedradas muy bonitas. Un momento especial es ver a mano derecha una panorámica de los famosos bancales de Pedra en Sec tan abundantes en nuestra Serra de Tramuntana combinados con preciosos olivos.
Tras varios minutos de subida llegaremos a una verja con unas pequeñas escaleras de piedra a su derecha (incluimos foto para que no tengamos pérdida). Pasamos por esas escaleras y seguimos la flecha de madera que marca el itinerario.

Pasada la verja, seguiremos por la izquierda. Volveremos a ver una flecha que nos indica por dónde continuar.
Ya estamos cerca. Seguiremos los postes de madera con flechas; las zonas colindantes están valladas y no forman parte del recorrido.
Por el camino, siempre de subida, llegaremos a una especie de explanada y muy cerca veremos una entrada con dos columnas de piedra. A escasos metros ya podremos ver la famosa torre. Respetaremos cualquier cierre que limite el acceso al recinto o al edificio.
Las vistas desde Sa Torre Picada
Sorprende que tras esta corta excursión podamos llegar a ver tan magníficas vistas.

A la derecha de la torre veremos es Penyal Bernat, una formación rocosa alargada que destaca sobre el paisaje. En Mallorca encontramos otros peñascos con nombres parecidos, como Cavall Bernat o Frare: son esas agujas de roca que sobresalen del entorno.
También, si el día acompaña, veremos el Puig Major.
Siguiendo hacia la derecha veremos el islote de s’Illeta. Nuestro experto en leyendas, Pedro de Pekes Mallorca nos cuenta que solían habitar focas o «vells marins». En esa zona se encuentra Sa Cova des Vell Marí. La foca monje se considera extinguida como población residente en Baleares desde 1958. Se han registrado indicios y observaciones esporádicas posteriores, que no equivalen a la recuperación de una colonia estable.
En nuestra última visita, el paso a la izquierda de la torre estaba vallado. Antes nos acercábamos por allí a un acantilado con vistas al faro de Muleta, en el cap Gros, y a la entrada del Port de Sóller. No incluimos ese desvío en la excursión ni proponemos atravesar el cierre.
La vuelta la haremos por el mismo camino 🙂




