
Muchas familias aprovechan su viaje a Disneyland Paris para dedicar al menos un día a visitar París con niños. Es una buena manera de combinar ambos destinos, aunque la ciudad merece una visita por sí misma.
Para disfrutar de París con algo más de calma, además de visitar los parques, nosotros dedicaríamos al menos tres días a la ciudad. París esconde infinidad de lugares para disfrutar en familia, pero estas propuestas también sirven para una escapada en pareja o con amigos.
Si vais a combinar la ciudad con Disneyland Paris, podéis consultar las promociones disponibles para las fechas de vuestro viaje:
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Disneyland Paris va publicando propuestas y ofertas a lo largo del año. A través de nuestro enlace podéis consultar las que están disponibles para las fechas de vuestro viaje.
Entre sus hoteles, podéis consultar las opciones del Disney Sequoia Lodge, uno de los más bonitos por su ubicación entre árboles y su ambientación inspirada en los parques nacionales americanos.
Todas las propuestas están sujetas a disponibilidad. Los precios pueden ser superiores o inferiores según el momento de la reserva, y unas ofertas pueden resultar más interesantes que otras: Ver las ofertas de Disneyland Paris.
¡Vayamos al lío!
Antes de plantearnos una visita a la ciudad, merece la pena organizar un poco los desplazamientos y tener claro qué medios de transporte vamos a utilizar. Si vamos con niños, nos ayudará a aprovechar mejor el tiempo y evitar caminatas innecesarias.
Las distancias en París pueden ser grandes. Agrupar las visitas por barrios y aprovechar lo que tenemos alrededor nos permitirá disfrutar mucho más de la ciudad.
Se pueden plantear numerosos itinerarios para aprovechar bien el tiempo. Nosotros os proponemos cinco basados en nuestra propia experiencia.
Otro recurso que solemos utilizar cuando viajamos es hacer un free tour el primer día. Son visitas guiadas sin un precio fijo de entrada, en las que se deja una aportación al terminar. Nos sirven para tener una idea general de la ciudad y conocer algunos detalles sobre dónde comer o ir de compras :). Lo más fácil es buscar «free tour» y el nombre de la ciudad. Aparecen varias empresas; nosotros procuramos evitar Civitatis.
1. Torre Eiffel y alrededores

La Torre Eiffel suele ser uno de los principales objetivos de una primera visita a París. Lo más cómodo es comprar la entrada en su web oficial y elegir previamente hasta dónde queremos subir. Si no quedan entradas en línea, también se venden en las taquillas del monumento, aunque habrá que hacer cola.
Una opción es subir por las escaleras hasta la segunda planta. Encontraremos la taquilla de escaleras señalizada en la explanada de acceso. La espera suele ser menor que para los ascensores, pero la subida puede resultar fatigosa para algunos niños. Nosotros lo hemos hecho dos veces con niños de 7, 9 y 12 años, y aguantaron mejor que los adultos. Si queremos llegar hasta la cima, hay que elegir desde el principio una entrada que la incluya: existe la modalidad combinada de escaleras hasta la segunda planta y ascensor hasta arriba. Una entrada solo para la segunda planta no permite comprar después un suplemento para llegar a la cima.
Otra opción que nos gusta es hacer la visita a última hora de la tarde. Puede ser un buen momento para encontrar menos cola y, si la visita coincide con el anochecer, ver la torre iluminada al bajar. No confiaríamos únicamente en llegar a primera hora de la mañana: somos muchos los que pensamos exactamente lo mismo :).
Esa misma jornada podemos planificar un paseo en barco por el Sena. Nuestro consejo es mirar las salidas de la mañana y dejar la torre para más tarde, en lugar de seguir el orden de muchas excursiones organizadas. Es una forma de repartir las visitas y puede ayudarnos a encontrar menos aglomeraciones. El precio y la frecuencia dependen de la compañía y del tipo de paseo.
Entre una visita y otra podemos pasear por el Champ de Mars, los Jardines del Trocadero o los alrededores de la École Militaire y el Hôtel national des Invalides.
2. Sacré-Coeur y Montmartre

Montmartre es uno de los barrios más bellos de París. Merece la pena callejear y terminar el paseo en la basílica del Sacré-Cœur, desde cuya cúpula se disfruta de unas magníficas vistas. Podemos dedicarle media jornada. La entrada a la basílica es gratuita; la cúpula se visita aparte, con entrada de pago y una subida de casi 300 escalones, sin ascensor.
Si vamos con niños, podemos convertir el paseo en una gincana. Estos son los puntos que proponemos encontrar:
- Iniciamos el paseo en el Moulin Rouge, junto a la estación de metro de Blanche.
(1) Localizar el molino rojo. - Desde allí seguimos por la rue Lepic hasta el Café des Deux Moulins, en el número 15, conocido por la película Amélie. Podemos tomar un café o comer algo. En su interior encontraremos guiños a la película, también en la zona de los baños.
(2) Buscar una imagen de la protagonista. - En el 54 de la rue Lepic está el edificio donde Vincent van Gogh vivió con su hermano Theo durante su etapa parisina.
(3) Encontrar el portal desde la calle. - Subiendo por el barrio podremos localizar dos molinos históricos: el Moulin Blute-Fin y el Moulin Radet, vinculados al nombre de Moulin de la Galette.
(4) Localizar los dos molinos. - En la place Marcel-Aymé toca descubrir la estatua de Le Passe-Muraille, el hombre que atravesaba las paredes.
(5) Encontrar al hombre que atraviesa el muro. - Seguimos hasta el cabaré Au Lapin Agile, en el 22 de la rue des Saules, para buscar el famoso conejo de André Gill en su fachada. Frente al local están las viñas del Clos Montmartre, una de las viñas de París.
(6) Localizar al famoso conejo. - Llegamos a la place du Tertre, donde se concentran pintores, retratistas y dibujantes. Es una de las zonas más animadas del barrio.
(7) Contar cuántos pintores hay en la plaza. - A pocos minutos encontraremos el Sacré-Cœur. Podemos visitar gratuitamente el interior de la basílica o subir a la cúpula con una entrada aparte, si nos apetece afrontar sus escaleras.
(8) Contar los escalones que llevan a la entrada de la basílica.
Si los peques consiguen todos los objetivos, helado para ellos.
Para bajar desde la zona del Sacré-Cœur podemos utilizar el funicular o las escaleras. El funicular también es una buena alternativa si vamos con abuelos o con alguien que prefiera evitar ese tramo de escalones; no sustituye la subida a la cúpula. Abajo encontraremos restaurantes y tiendas de recuerdos. La estación de Anvers queda cerca de esta bajada; si queremos terminar donde empezamos, en Blanche, tendremos que seguir caminando por el barrio.
3. Museo del Louvre

Dedicar un día entero al Museo del Louvre puede ser excesivo si vamos con niños. Nosotros reservaríamos una mañana o una tarde y elegiríamos unas pocas obras. La entrada es gratuita para los menores de 18 años. Aun teniendo derecho a gratuidad, el museo recomienda reservar una franja de visita en línea.
El museo es enorme. Con el plano en nuestras manos, lo mejor es preparar un recorrido por las obras que más nos interesen, sin intentar verlo todo.
El plano del museo señala algunas de las obras maestras de una primera visita. Entre ellas está una de las favoritas de los peques: La Gioconda, la obra más conocida de Leonardo da Vinci. La sala suele concentrar muchos visitantes, así que merece la pena tenerlo en cuenta al organizar el recorrido.
Sus largos pasillos nos ofrecen obras de todo tipo. Entre nuestros imprescindibles están la Venus de Milo, los sarcófagos egipcios, la Victoria de Samotracia, El escriba sentado y los majestuosos aposentos de Napoleón III.
El Louvre abre de 9:00 a 18:00 los lunes, jueves, sábados y domingos, y de 9:00 a 21:00 los miércoles y viernes. Cierra los martes y determinados festivos. La última entrada es una hora antes del cierre, y el desalojo de las salas comienza media hora antes.
Para completar el día y dar un descanso a los niños, una buena opción son los Jardines de las Tullerías. Hay zonas de juego, un carrusel y pequeños barcos de vela que se pueden alquilar para hacerlos navegar en el estanque. Durante el verano también suele instalarse la feria de atracciones. Es un buen lugar para sentarse un rato entre visitas.
4. Notre-Dame y alrededores

En esta zona nos centraremos en tres lugares cercanos. La idea es adaptar la jornada al ritmo de los niños y ampliar o reducir las visitas según las ganas y el cansancio.
El incendio de abril de 2019 dañó gravemente la cubierta y la aguja de la Catedral de Notre-Dame, pero no destruyó toda la catedral. Tras su restauración, el interior ha vuelto a abrir al público y la entrada es gratuita. Se puede acceder sin reserva o solicitar gratuitamente una franja de entrada en la web oficial de Notre-Dame, que ayuda a reducir la espera. La fotografía que compartimos a continuación corresponde a nuestra visita anterior al incendio.

Muy cerca, al otro lado del Sena, encontramos Shakespeare and Company, una de las librerías más conocidas de París. Está especializada en literatura en inglés y tiene dos plantas llenas de libros, rincones y una preciosa sección infantil. Merece la pena perderse un rato entre sus estanterías. La librería actual abrió en 1951: no hay que confundirla con la primera Shakespeare and Company de Sylvia Beach, en la rue de l’Odéon, que frecuentó Hemingway. También mantiene la tradición de acoger a escritores mediante su programa Tumbleweed, a cambio de colaborar en la librería, leer y escribir; no funciona como un alojamiento turístico gratuito abierto a cualquiera.
La tercera propuesta fue uno de nuestros lugares favoritos y una gran sorpresa para toda la familia: la Sainte-Chapelle, otra joya del gótico. Está en el 10 boulevard du Palais, dentro del recinto del Palacio de Justicia, en la Île de la Cité. Cuesta creer lo que estamos viendo: una capilla rodeada de vidrieras multicolores y, para nosotros, uno de los monumentos más hermosos de París. La entrada es de pago para los adultos y gratuita para los menores de 18 años. Podemos organizar la visita desde su web oficial.

5. Centro Pompidou y Hôtel de Ville
El Centro Pompidou nos llamó la atención tanto por su arquitectura como por sus propuestas de arte moderno y actividades familiares. En nuestras visitas también aprovechamos su plaza para descansar. Actualmente, el edificio de Beaubourg está cerrado por una reforma integral, con reapertura prevista en 2030. Por tanto, no podemos recomendar ahora la entrada al museo, su librería o sus zonas interiores como parte de este paseo. Durante las obras, parte de la programación continúa en otras sedes mediante el programa Constellation.

Si estamos por el barrio, podemos completar el paseo acercándonos al Ayuntamiento de París, el Hôtel de Ville, un edificio de bella factura que también merece la pena contemplar desde el exterior.
Nos dejamos muchas cosas: el Arco del Triunfo, el Barrio Latino, los Campos Elíseos… Cada uno puede elegir entre la variada oferta o, simplemente, dejarse llevar, descubrir rincones y pasear por la orilla del Sena.
Cosas a tener en cuenta si vas a París con niños
- El metro y el RER son muy prácticos para desplazarnos por París. Cada viajero necesita su propio título: no podemos compartir un único pase para viajar todos a la vez. Hay billetes por trayecto y abonos como Navigo Jour o Paris Visite. Los abonos diarios funcionan por días naturales, no durante 24 horas desde el primer uso; si empezamos a utilizar uno por la tarde, ya habremos perdido parte de su validez. Los menores de 4 años viajan gratis y hay tarifas reducidas para niños de 4 a menos de 10 años en determinados billetes. Podemos comparar las opciones en Île-de-France Mobilités.
- Si nos alojamos en Disneyland Paris, el RER A conecta la estación de Marne-la-Vallée/Chessy con el centro de París. Al elegir el billete o abono, debemos incluir ese trayecto; los accesos ferroviarios a los aeropuertos tienen condiciones específicas y no están incluidos en Navigo Jour.
- La Tarjeta Sanitaria Europea es gratuita y personal: también hay que solicitarla para los niños. Permite recibir la atención sanitaria pública necesaria durante una estancia temporal, con las condiciones del país. No sustituye al seguro de viaje ni cubre, por ejemplo, la repatriación o la asistencia privada.
- Los autobuses turísticos pueden tener su encanto, pero nuestra experiencia no fue la mejor. El tráfico ralentizó el recorrido, hubo paradas largas para recoger pasajeros e incluso nos hicieron cambiar de autobús, perdiendo el sitio que habíamos conseguido. Además de parecernos caros, encontramos los vehículos sucios y el trato poco agradable. Lo contamos como nuestra experiencia, sin dar por hecho que ocurra con todas las empresas.
- En la ciudad hay numerosas fuentes de agua potable. Llevar una botella reutilizable resulta muy práctico para ir rellenándola. Algunas fuentes se cierran durante el invierno para protegerlas de las heladas.
- Para comer hay restaurantes de todo tipo y muchos ofrecen menús, aunque la bebida no siempre está incluida. Si comemos en el local, podemos pedir una carafe d’eau, una jarra de agua del grifo gratuita, en lugar de agua embotellada.
- No todos los locales ofrecen menú infantil o tronas. Otra opción es comprar sándwiches o crêpes y hacer un picnic en un parque.
- París dispone de numerosos baños públicos gratuitos, las llamadas sanisettes, algunos con un punto de agua potable.
- Conviene estar atentos al tráfico y cruzar por los pasos habilitados, especialmente cuando vamos con niños.
- Muchos museos ofrecen gratuidad o tarifa reducida para los niños. El límite de edad y las condiciones cambian según el museo.
- Los parques y las zonas infantiles nos permiten hacer pausas entre visitas. Si viajamos con personas de distintas edades, estas paradas también ayudan a que todos disfrutemos del paseo.
Si vais a combinar París con una visita a los parques, podéis consultar las promociones disponibles de Disneyland Paris.



